dissabte, 28 de juliol de 2007

TREN A GIRONA


Como otros sabados, tenia planeada hacer una excursión de tipo cultural, en concreto este tenia previsto ir a Girona para ver la Exposición de Berlín-Londres-París-Tossa La tranquilitat perduda en la Fontana d’Or. Este tipo de excursiones sabatinas a Girona las suelo hacer de vez en cuando, ya que en esa ciudad y gracias al Presidente de Caixa Girona, las exposiciones de arte están a un nivel de gran capital. El desplazamiento lo efectuo en tren, visito a la Fontana d’Or, comida en Casa Marieta de la Pl. Independencia y vuelta en tren a BCN.

Me levante pronto para coger el tren de las 10:25, me llevo el libro de Joan Daniel Bezsonoff (autor que me encanta) Els taxistes del tsar y me dirigi con tiempo a la Estación del Passeig de Gracia: 10:30; 10:45; 11:00; 11:30 y 11:45, el tren que no llega, ... ni este ni otros, la Renfe nos obsequia con una desagradable y sudorosa estancia en los abarrotados andenes. Me voy, no sin antes reclamar los 11 Euros del billete que me son devueltos de inmediato. La excusa la de siempre, averias debidas al AVE (no se porque le llaman AVE siendo el generico y más entendible TGV).
Total un sabado sin poder hacer mi real gana. Tras el enfado inicial, la aceptación y el convencimiento que todo lo que nos viene de Madrid es un desastre. Realmente cada vez existe más gente partidaria de la independencia de Catalunya, no por tipo ideologico, sino por el convencimiento cada vez más asimilado de que sin España estaríamos mucho mejor (todo ello gracias a las maravillosas infraestructuras que nos construyen desde el Estado Central).

Voy a casa, compro en una fruteria y me pongo a leer el libro de Beszonoff escuchando a Gainsbourg.

Ayer vi por TV la lucha de unos vecinos de Sant Gervasi por salvar un arbol monumental de la Calle Arimon, un Ginjoler (Azufaifo en castellano) monumental y magnifico. Los vecinos tienen previsto un festival poetico para evitar su desaparición y sustitución por un feo edificio de viviendas. Me solidarizo con ellos y si puedo asistire a escuchar a los rapsodas. Un arbol, y más si es de tipo monumental debe de estar donde se planto y crecio, el mismo pertenece a un lugar, no hay nada más aberrante que el traslado de arboles monumentales.
Una sociedad abanzada se demuestra en pequeñas cosas como en la salvaguardia de un arbol, frente a la codicia y falta de escrupulos de unos avariciosos constructores. Una placita ajardinada con el ginjoler haría subir incluso el precio de las viviendas que se construyen.
Ya que nos faltan infraestructuras, electricidad, etc SALVEM EL GINJOLER