dijous, 16 d’agost de 2007

EL OCASO DE LAS IDEAS


Esta mañana se ha efectuado el entierro del candidato a Premio Novel de la Paz Lluís María Xirinacs, cuyo cadáver se encontró en los bosques de Ogassa, en el Ripollès. Se suicido hace unos días tras una larga y definitiva reflexión sobre su existencia y deseos. Su muerte es una metáfora de la situación política de Catalunya y el resultado de la desilusión por esta democracia y de las esperanzas perdidas en ella. Toda la vida nadando y luchando contra corriente por unos dignos y pacíficos ideales, para morir solo y abandonado y con la sensación de haber sido traicionado. La mayoría de los que lo alababan e idolatraban en su lucha pacifica contra la dictadura, han acabado dejándose llevar por la corriente y la vulgaridad, traicionando los ideales de libertad y justicia.

Su deseada y reflexionada desaparición, entronca con la del escritor y candidato a Premio Novel de Literatura Mishima, que en un exceso de dignidad y amor prójimo decidió dar su vida por Japón, que el creía degradado y humillado tras la Segunda Guerra Mundial. Su muerte también enlaza con el desconcierto y amargura que algún intelectual argentino sintió al ver que políticos como Menem volvían a ganar las elecciones en su país, tras una etapa de expolio y desprecio del mismo, situación que por su decencia no pudieron soportar y que les llevó a quitarse la vida.

El hecho diferencial estriba a que tanto a Mishima como a los suicidas argentinos se les respeto tanto su actuación en vida como su decisión de morir, aunque no fuese compartida. En el caso de Lluis María Xirinacs, el desprecio y la mofa a su persona y a sus ideales se imponen entre el rancio casticismo. Personajes como Alfonso Ussia y otros presuntos, elevan la necedad y el histrionismo a su más alto carpetovicismo mesetario y vetusto.

Se puede estar de acuerdo o no con los ideales de Xirinacs, pero gracias a él y a poquísimos más existe libertad, podemos escribir en blogs o leer el libro que nos apetece. Por suerte, no triunfaron los que ahora y antes denostaron a Xirinacs, ya que de lo contrario no tendríamos libertad, no podríamos escribir en blogs o leer el libro que nos apeteciese, al igual que hace 32 años, cuando rancio casticismo españoleaba por estas tierras.

3 comentaris:

zbelnu ha dit...

Xirinachs siempre recibió burlas. Recuerdo que Tarradellas, cuando le vio dirigirse a su despacho vestido como siempre iba Xirinachs le dijo: Mossèn, veig que va d'excursió. Ja ens veurem quan torni... y le cerró la puerta. Al menos, de Xirinachs puede decirse que tenía una ética y una coherencia, cosa no muy frecuente entre políticos. Que se dedicó a la resistencia, no al pragmatismo ni al poder.
En cuanto a la comparación con Mishima, disiento completamente. Mishima era un escritor maravilloso, favorito para mí, pero su ideología política era filonazi, se basaba en el orgullo nacional herido por la derrota en la II Guerra Mundial, etc. Aunque en realidad, su suicidio fuera la expresión de un desasosiego, una sexualidad y una violencia interna desviadas.

zbelnu ha dit...

quería decir desviadas hacia lo político!

civisliberum ha dit...

También disiento totalmente de la ideologia de Mishima, pero como todos era hijo de su tiempo, de su pais y de sus circunstancias. Si alguien con estas circunstancias le sumas sentimientos de inferioridad, exhibicionismo narcisista y un discutido homosexualismo lleva a su espectacular suicidio.
En ambos una falta de pragmatismo: Xirinacs una visión totalmente pacifista y Mishima todo lo contrario.