divendres, 24 d’agost de 2007

INTERMEDIO PLAYERO


Acabo de llegar de Perpinya, un punto y aparte en mis vacaciones de playa tumultuosa y desasosegada en Salou. Después de salir a las siete de la mañana de Barcelona, llego poco antes de las 10 a Perpinya, la catalana. Como siempre voy a l'Hotel de France en Quai Sadi Carnot, junto al Castellet. En recepción, como todas las mañanas, Maryse,la propietaria y su marido me reciben con una cálida y afectuosa bienvenida.
El Hotel sigue tan "tronat" como siempre, pero es mi casa en los viajes que efectuó a Perpinya. Me dan la habitación 103, correcta, baño-ducha, TV con las cadenas francesas y catalanas. El Hotel y concretamente la primera planta en la que me alojo, dentro de su vetustez, se advierte un aire de fantasmas del pasado, que recorre los pasillos y las habitaciones, las conversaciones del retorno de Tarradellas, la planificación de la fustrada liberación de Catalunya por Prats de Molló de Francesc Macià, las estancias de Antoine de Saint-Exupéry, las de Édith Piaf, las de Dalí y Gala (quien por cierto, según me cuenta el marido de la propietaria fué expulsada del Hotel por mal comportamiento), todo ello le da al Hotel una calidez que no tienen los nuevos hoteles de cadenas multinacionales.
Después de dar una vuelta almuerzo en Casa Sansa, muy cerca del hotel, en verano el restaurante dispone de mesas en el callejón, en un ambiente de lo más agradable.
Por la tarde directo a Sant Cebrià, a ver la exposición de "Un regard fauve", colección del Musée de Beaux-Arts de Burdeos, con obras de Marquet, Friesz, Matisse, Valtat, Lhote, Soutine y otros, interesante, aunque sin ser primeras obras de los autores. En el pueblo existen varios edificios dedicados a museos, llamados Collections de Saint-Cyprien, iniciativa impensable por estos lares de pueblecitos de las dimensiones de Sant Cebrià. Vuelvo a Perpinya y doy una vuelta por la Place de la République, las calles Mailly (Llibreria Torcatis) y del Angel, y hasta me doy una vuelta por el barrio de Sant Jaume, en el que existe una fuerte tensión entre los gitanos, los habitantes de siempre, y los magrevies llegados al barrio en los últimos 10 años. Es algo muy curioso escuchar el catalan hablado por estos gitanos perpinyaneses, un catalan afrancesado con palabras en desuso en la Catalunya Sur.
El dia siguiente a Ceret, a ver la exposición de Othon Friesz "La fauve baroque", del que ya vi algún cuadro en Sant Cebrià, pintor fauvista atlántico, en el que se nota que no está influido por la luz mediterranea, pero que en su última etapa refuerza un lenguaje propio muy interesante, con raíces clásicas, casi noucentistas. Almuerzo agradablemente en Ceret y sigo hacia el sur.
En Girona parada en la Fontana d'Or, magnifica exposición de los pintores establecidos a principios de siglo pasado en Tossa, una maravilla de muestra, paisajes luminosos y mediterraneos.
Vuelvo a Barcelona, mi periplo de espectador pictórico ya ha terminado. Como siempre, un viaje a Francia renueva el espíritu cerrado y retrógrado de España, un aire de libertad asentada en la población nos muestra lo que debe ser Europa.

2 comentaris:

cacho de pan ha dit...

turismo especial el suyo, lejos de lo masivo.
se agradece. no volverá cargado de frustraciones.
gracias por las visitas.

civisliberum ha dit...

Si realmente he disfrutado.