dimecres, 15 d’agost de 2007

VACACIONES



Se les ve en autopistas, en las horas de más sol, algunos disfrutando de no tener adelantos modernos como el aire acondicionado en el coche (facilmente reconocibles por tener las ventanas del coche abiertas); otros en abarrotados aeropuertos, viajando en parejas, en grupos, o chicas solas, con mucha alegría, como largo epílogo de la época de kumbaya; otros, los menos pudientes, disfrutando de los imprevisibles horarios de los abarrotados, sudorosos y pestilentes trenes; y los más afortunados, quedándose en el lugar de trabajo, el cual se transforma en zona desmilitarizada de turistas y humanoides en estado punitivo.
Al llegar a su vacacional destino, disfrutan de urbanizadas y abarrotadas playas, con fina arena cubierta de cuerpos rebozados de sudor y cremas bronceadoras, con algún niño maleducado y alguna pelota que se desvía de su ruta para hacernos compañía(parece ser que la música estridentre y killa de las megaradios -loros-, así como la comida en la playa van desapareciendo por suerte), por la noche audición de música gratis desde la terraza del soberbio apartamento, con la posterior audición de sonidos guturales del grupo de borrachos/as del apartamento vecino. Otros disfrutan de montañas urbanizadas en rápido proceso de imitación de las zonas playeras. Asimismo, los últimos años, han aparecido de una forma creciente en progresión geométrica, los visitantes patrios de ciudades lejanas, facilmente reconocibles por su mala educación, su desplazamiento en grupos a modo tribal, por la falta de respeto a la cultura y las costumbres del lugar visitado, así como por las fatuas declaraciones unánimes y constantes, de que como la comida y todo lo español, no hay nada(recientemente, por parte de un partido ultraespañolista, se ha pedido el escarnio público de un periodista mallorquín que opinaba lo mismo).
Una vez pasados estos dias de asueto, vuelta al trabajo, no sin antes efectuar multiples fotografias con el deseo de que pasen a la posterioridad familiar, circunstancia que se realiza al fallecer el propietario de las mismas y su definitivo archivo en el contenedor de basura correspondiente a papeles y cartones.

Por cierto, dentro de unos días efectuare mi merecido descanso anual en las vírgenes y lejanas playas de Salou.